........................esta segunda inocencia
que da en no creer en nada.
Antonio Machado

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domingo, 22 de agosto de 2010

Las palabras

Brotan las palabras, se deslizan y besan. A pesar del tictac del reló (todas hieren, la última mata), a pesar de la espalda y el espíritu rotos, se deslizan y humedecen la tierra. No producen agua estancada, ni subsecuentes mosquitos, nunca. Brotan, gritan, bajan la voz si pasa el enemigo, pero retoman el tono anterior. A veces cantan, de sólito en el crepúsculo de la mañana o de la noche. Pese al rigor de los cambios climáticos, de la noticia de padres de familia en la puta calle, de los muertos que promete el nuevo bichito que aún no se ha caído de la mesa, inexplicablemente las palabras salen, brotan, se manifiestan: ¡Eh, que estamos aquí, vivas y coleando! A veces se organizan en estrofas, a veces son blasfemia o improperio o susurro, y aun requiebro o fórmula de una situación dada. Las palabras brotan, gritan, pese al recibo de la luz y los sórdidos rencores del día a día, las palabras besan, susurran, gritan, siguen brotando, nadie sabe lo que dirán mañana, ni siquiera la roca calcárea antigua de la que manan. Las palabras milagrosas, vivas, vivas por su cuenta, siempre, siempre (también) más reales que las cosas que nombran, bichos malos que no hay quien mate, hermosas, hijas de la gran puta, las palabras.

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