........................esta segunda inocencia
que da en no creer en nada.
Antonio Machado

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lunes, 25 de octubre de 2010

Lo que pudo (pero no pudo) ser

En el ancho y sombrío camposanto
de mi memoria, en un rincón, discreta,
hay una tumba plácida y secreta
que voy a visitar de tanto en tanto.

Decansa en ella, niña cariñosa,
aquel amor que no atendió a razones,
porque lo que querían los corazones
lo impidió la cabeza temerosa.

Ay de nuestra sombría adolescencia,
ay de las precauciones y temores,
ay de tantos malgastados amores,
ay de la noche ardida de impaciencia.

¿Me recuerdas? Yo no puedo olvidarte,
y no quiero, por mucho que me duela,
y me imagino una tumba gemela
que tú visitas, en alguna parte.

domingo, 24 de octubre de 2010

Dime algo que no sepa

                   Escribió el afamado articulista, en su tétrico tono habitual, desde su melancólica torre, desde su espléndido aislamiento de la masa, desde su soledad excelsa repujada en las neblinosas tierras británicas, sobre los peligros innúmeros que se ciernen sobre los tontos que dejamos nuestros datos en Internet para que cualquiera se sirva de ellos. Y aludía entre otros al riesgo del ridículo, de que no nos tomen en serio, o incluso de que nos tomen a cachondeo.
                 Tenía razón en muchas cosas, pero en otras no. Ésto del ridículo... o de no ser tomado en serio... ¿Hay alguien a salvo? ¿Piensa el afamado articulista que todo el mundo lo toma en serio a él? ¿A Schopenhauer? ¿A Baudelaire? ¿A Borges?
                   Si lo piensa, se equivoca. Está errado, y a lo peor con hache, como decíamos en nuestra infancia. Nadie que aspire por principio a ser tomado en serio podría hablar o escribir nunca. Cabe ir más lejos: cabe pensar que mucha gente no se tomaría en serio a alguien que nunca hablara o escribiera. Risus abundat in ore stultorum, y de ésto sí que hay para todo el mundo.
                  Hablemos, escribamos si nos viene en gana; no hace falta que demos nuestra dirección ni nuestro número de teléfono, en éso el melancólico articulista tenía razón. Pero en una sociedad en la que se ha establecido la convicción, que dejaría con la boca abierta a nuestros mayores, de que el que nuestros votos en la urna valgan lo mismo significa que todos valemos lo mismo, siempre habrá alguien que no nos tome en serio. Y encima, si empleamos el tiempo libre en leer o escribir...

sábado, 23 de octubre de 2010

He soñado contigo

                  He soñado contigo, aunque no hubiera debido por muchas razones; pero sólo en los sueños somos libres, puesto que no están sometidos al imperio de la ética.
                 Estábamos hombro con hombro sentados, supongo que en alguna celebración, y de pronto apoyaste la cabeza en mi hombro y luego me abrazaste, y yo volví a sentirme joven,  y te abracé a mi vez, pero pensé: no, no, no te apoyes en mí, que no sabré protegerte. Ya lo ves. Ni a mi mismo he sabido protegerme. No soy para ti, no te apoyes en mí, no soy sólido, no soy el que buscas.
2030

El hombre es una pasión inútil
Jean-Paul Sartre

Soy el mundo. Aunque tú te hayas ido,
yo giro y giraré regularmente:
noche y día se suceden mansamente;
tu nombre se diluye en el olvido.
Se suma lo que fuiste -levemente-
a ese ingente glaciar de lo que ha sido.
Lo que más has pensado y has querido
ceniza y polvo son: perpetuamente.
Esas noches que sufriste despierto,
esas tristezas, esas albas bellas,
esos pesares y esas alegrías,
no son ya ni memoria de los días;
sólo quedan de ti unas pocas huellas
sobre la arena ardiente del desierto,

y aun esas huellas los vientos borraron:
nadie sabrá qué pasos las dejaron.

lunes, 11 de octubre de 2010

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!…
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero…
-la tarde cayendo está-.
“En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
ya no siento el corazón”.
Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.
La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir:
“Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada”. 

Antonio Machado

domingo, 10 de octubre de 2010

Pesadilla

             Cada diez días es el mismo sueño. No sé dónde sucede; creo que es un hotel de Amiens, o de Colonia, o de Tetuán. Una mujer muy joven y muy hermosa, desnuda, sentada en una cama cubierta con una sábana roja, lee frente a mí, en una hoja de papel A-3, uno de mis poemas (no sé cuál). Tiene los ojos empañados y me dice: "Es precioso, es precioso..." Repite esta frase continuamente, con una pausa de algunos segundos, y sin decir ninguna otra cosa.
    Yo no me canso de oírla ni de mirarla, pero pasados diez años tengo que admitir algo de lo que me di cuenta al poco tiempo: dos o tres centímetros por debajo de la rodilla, sus bellísimas y largas piernas se transforman en patas que terminan en pezuñas de un marrón oscuro casi negro.
            Entonces tengo miedo y quiero salir de la habitación, pero la habitación no tiene puertas ni ventanas. Me doy vuelta para no mirarla; quiero estar en mi casa, con mi gente, escribiendo en la vieja mesa; busco mi bolígrafo y mi libreta, pero cuando miro mi mano veo que no está, que el brazo termina en la articulación de la muñeca. La muchacha no ha parado de repetir la misma frase. La miro de nuevo y veo que sigue igual, pero su cabeza está invertida, y las lágrimas caen por la frente y por el largo cabello rubio que se derrama sobre los senos.
            Me despierto físicamente enfermo, y con deseos de que mis compañeras falten al trabajo y esté yo solo y haya mucho  quehacer, y me doy una ducha helada y recorro todos los canales de televisión y me acuerdo de mi infancia, cuando rezaba.

jueves, 7 de octubre de 2010

                  El convoy

                   Leo en mi periódico por eliminación que se ha conseguido interceptar un pequeño convoy de solidarios que se dirigían a Mauritania, más o menos a la zona donde los últimos "cooperantes" fueron secuestrados, poniendo en serio riesgo sus vidas, teniendo en vilo a todo el mundo, dando armas políticas (y de las otras, vía dinero del rescate pagado) a Al Qaeda, metiendo en charcos a los Gobiernos legítimos de la zona y desprestigiando a toda cuanta ONG razonable y efectiva pueda haber, porque la gente irritada al final metemos a todos en el mismo saco.
                    Asombra pensar la cantidad de gente que quiere sus quince minutos de gloria aún a costa de que la maten (doy por sentado que los demás les importamos un pimiento, incluidos los presuntos futuros cooperados). Personalmente, no necesito tanto. Le tengo mucho apego al pellejo; mi gente me necesita, y me queda mucho hasta escribir algo decente. Me basta con que alguna persona me lea en Argentina, en Chile, en USA, en España. Suicidarme en público no es hoy para mí una opción, y menos liando en mi suicidio a un montón de gente que tiene sus propias serias preocupaciones. Hay quien dice que es lo que hizo Jesucristo, pero seguramente los motivos de Jesucristo eran buenos; nada que ver con el hijo de papá que, teniendo todas las necesidades cubiertas, busca emociones fuertes.
                   No sé si fue Wilde quien dijo que el hecho de que un hombre muera por una causa no la hace justa. Yo añadiría: y si el hombre es imbécil, menos aún.
Enhorabuena, maestro

                     Oí la noticia en la radio y estaba convencido de haberme equivocado. ¿A Vargas Llosa? Venga ya.... Tuve que abandonar mi preciada posición horizontal y venir a comprobarlo en el periódico de mi devoción. Ayer o anteayer había escrito en ese mismo periódico de mi devoción comentando una noticia sobre los nobelables (y perdonen el mal gusto de citarme): "A Vargas Llosa es imposible que se lo den. Hay que ser comunista, socialista o, por lo menos, buenista." ¿A Vargas Llosa, que hasta defendió y por escrito la Fiesta Nacional española? Pero sí, era verdad. Me alegro muchísimo de que sea verdad. Sobre todo, por el Nobel. Usted ya lo tiene todo demostrado; ellos, no. Enhorabuena, maestro.

lunes, 4 de octubre de 2010

En resumen

No había una verdad en los libros
válida para toda ocasión,
como busqué, como soñé
y algunos aún sueñan
(muy jóvenes).
Pero he conocido al Gato de Cheshire,
a Miguel Strogoff y a Emma Bovary;
he sufrido con Alonso Quijano
el Bueno,
y he reído con el Lazarillo
y acompañado a Lovecraft
en sus viajes a través de las nubes
y al mundo subterráneo.
¿Quién osaría quejarse?
¿Quién sería tan ingrato
o tan necio?
Y un día quise ser
el rabino del Golem,
autor de maravillas, alquimista.

Acaso en ínfima medida
lo he sido
(gracias a haber nacido
en una biblioteca
ilegible de puro inagotable,
y también, desde luego,
a la tecnología moderna).
Si alguna línea vale de tantas
quedará en la memoria.
Si no es así, seguramente merecían el olvido
como el poema de una sola palabra
del poeta del palacio de Borges.
Ya no es cosa mía
el verso que echó a andar.
Válgase por sí solo.
No es un hijo.
Lo hicimos entre todos, tanto tú como yo.
Digno o no de habitar en él, mi mundo es la palabra.
El resto es ruido y furia
(es decir: nada).
Que los muertos
entierren a sus muertos.

domingo, 3 de octubre de 2010

 Aquelarre
(juguete rimado) 

Remembering Julio Caro Baroja

Atraviesa los poros el ungüento
narcótico de la bruja tendida
y llega al prado en cueros y salida,
sobre fálica escoba en movimiento.
Un numeroso cónclave pagano
se junta, comenzando la apertura
a la parte más honda y más oscura
del pantanoso ser del ser humano.
Lujurias sin amor ni parentesco
se ofrecen a la luna complaciente,
que con esperma y sangre crece y crece.
El Gran Cabrón, al cabo, se aparece,
rey de azufre, y bendice horriblemente
el carnaval diabólico y grotesco.

Hipervínculos

             Reflexiono sobre una reflexión de Gunter Grass, ya no recuerdo si de antes de descrubrirse lo malo que era (que había sido) o de después: los textos en el ordenador parecen acabados por lo atractivo de la tipografía y lo hermoso de los escritorios, pero pueden y suelen no estarlo; por éso es mejor escribir a pluma, a lápiz, a bolígrafo o rotulador, sobre el papel.
            Es posible. Pocas veces he escrito directamente en una entrada (ahora que me doy cuenta, ésta va a ser una). Si lo dice Gunter Grass, es posible. Lo cual explicaría muchas cosas que se leen en la Red sin que sus autores sientan la menor cohibición. Todo europeo es un escritor, en potencia o en acto; pronto no quedarán  lectores, avisó el monstruo  portentoso porteño. Sin embargo, nadie es juez de sí mismo: un texto que parezca terminado puede estar terminado, incluso escrito en computadora; y uno sobre el que se ha trabajado mucho en papel puede ser una puñetera mierda; el único que puede decirlo es el lector.
             Lo encadeno con una declaración de Juan Goytisolo en El País-Babelia de ayer, en una columna sobre  un tal Claudio Rodríguez y su libro "Don de la ebriedad": El poeta no busca la gloria, no corteja la fama como quienes no han sido tocados por la gracia y, a falta de ello, engrandecen sus egos. Lo que me recuerda otra sentencia también de Goytisolo (y vuelvo a citar de memoria): El escritor ha de tomar su obra muy en serio, y a él mismo no demasiado.
             ¿He seguido este sabio consejo? No sé. Espero que sí. Ahí están los textos. El supremo Juez es el lector, las palabras han de defenderse solas. En cuanto a la posteridad.... cito esta vez a Woody Allen, a quien cita la hermosa Elvira Lindo: No quiero vivir en la memoria de mis espectadores; quiero vivir en mi apartamento.
           Ya aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, recomiendo a mis lectores, que parece que los hay, la relectura de los comentarios de Baudelaire sobre los Recuerdos de un comedor de opio, de Thomas de Quincey (uno de los libros que no se perdió en la mudanza). No se arrepentirán. Si algún joven pasa por aquí, que todo es posible en Sodoma, le recomiendo también las enseñanzas del autor de El albatros sobre las consecuencias del uso del hashish... De vacaciones encontrándome, me he propuesto también releer a los clásicos, excepto los intratables. El Lazarillo, El Quijote, el romancero viejo, las Moradas, Quevedo está de más decirlo... Ay de los buenos propósitos de Año Nuevo. Dios dirá, como dicen los cristianos.

sábado, 2 de octubre de 2010

Borges y España

Uno

                     Durante muchísimos años, desde los veintialgo hasta los que ahora tengo, o me tienen, me he preguntado qué tenía el divino Borges contra España, a la que dedicó sarcasmos e invectivas memorables. ¿Qué le hemos hecho? Me preguntaba. Tanto más cuanto que su obra contiene hermosas notas de hermanamiento sobre el parecido del individualismo en España y Argentina, una defensa de Cervantes -no querido por todo el mundo, por si ustedes no lo saben- y una inolvidable reivindicación de la persona y la obra de Quevedo... Hasta hace unos años, en que mi hijo me regaló las memorias o paramemorias de la fiel sirvienta del maestro, no di con la solución: ¡Borges tenía sólo un cuñado, y era (o es) español! En efecto, creo que si uno tiene varios cuñados, como yo, puede llevarse bien con unos y mal con otros, pero si tiene sólo uno, es inevitable que se lleve mal, tanto más si el cuñado (Guillermo de Torre, casado con su hermana Norah, creo) es un coñazo que pretende decirte incluso cómo colocar los muebles de tu casa, hasta el punto de que Doña Leonor, la madre del maestro, le tuvo que regañar: "Andá a tu casa a mandar, no aquí." No hay otra explicación, Borges nos amaba, adorábamos a Borges, nos regaló su prosa -de su poesía es mejor no hablar-, le dimos premios... El problema era el cuñado coñazo. No se suele uno llevar bien con los cuñados. 

Dos
                      Lo maravilloso de Borges es que, a pesar de ser un ser humano -como Cervantes, como Joyce, Stevenson o Cortázar- haya escrito esa obra. A pesar de su malísima dentadura, a pesar de que su mujer le pegaba, a pesar de vivir en un apartamento minúsculo y asqueroso con su madre, a pesar de tener que comer y vestirse, o dejar que le vistieran, todos los días, escribió esa obra, extrajo esas joyas del lodo y el excremento que forman la mayor parte de la vida diaria de todos. Si lo hubiera tenido todo a su favor, ¿dónde estaría la maravilla? Es más, estoy por decir que la desdicha es la que produce la literatura. ¿A qué hombre o mujer feliz les ha dado por emborronar cuartillas...? Feliz el hombre o la mujer a quien el amor por las palabras les permite olvidarse un poco de la vida... Atribuí, y no en broma, el antiespañolismo de Borges a la existencia de un cuñado coñazo. Pero hay otras razones. Los hispanoamericanos son nuestros hijos, España es su madre pero también su padre, y como tales ostentan un complejo de Edipo histórico que les hace quere distanciarse de nosotros ("La historia de Argentina se explica como un voluntario apartarse de España"), querer -digo querer- contemplar la empresa civilizadora de España como una desgracia, o burlarse -intentar burlarse- de nosotros, como lo intentó y no consiguió García Márquez con su colección de palabras nacidas en América -pero integradas fatalmente en una estructura lingual castellana, para su bien-. Las extrañas boutades de Borges ("El español es facilísimo", "Nosotros somos los hijos de los conquistadores, que se quedaron aquí; los españoles son los sobrinos") no tienen para mí otra explicación. El español es muy difícil, somos hijos de los conquistadores para bien o para mal, Borges no habría podido ser Borges sin España y sin la lengua castellana, y él era el primero que lo sabía.