........................esta segunda inocencia
que da en no creer en nada.
Antonio Machado

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sábado, 20 de noviembre de 2010

Decíamos ayer

                  En su nota -como él las llamaba- sobre las kenningar, Borges habla de su improbable o tal vez inexistente lector. Bueno, yo puedo hablar de lectores improbables (aunque para mí sin precio, cuando llegan), pero no inexistentes, puesto que llegan, o al menos éso dice el contador, e incluso alguno puede que alimente a mis peces. De modo que parto de la base de que lectores tengo.
                    Mantén vivo tu blog si no quieres que lo abandonen quienes te honran con su visita, aconsejan los gurús de la blogosfera. Pero no siempre tiene uno algo para escribir, aunque en un mundo tan informado (acaso demasaido) y lleno de sucesos es difícil no tener algo de qué hablar. Es más fácil, mucho más, que circunstancias ajenas a nuestra voluntad, es decir casi todas, no nos permitan una hora -¡una hora!- de tranquilidad para reflexionar, y media más para pasar lo reflexionado, más válido o menos, al blog.
                 Si cuando pueda regresar a este libro mío fantasmal no es ya noticia vieja, hablaría de las últimas ocurrencias de la RAE, que me irritan en la medida en que a mí me importa la RAE, es decir, en una medida mínima. Mientras la RAE exista, está en su derecho de hacer esas cosas, y los que escribimos para bien o para mal en el de hacerles más o menos caso.
                  Entretanto pasan los vendavales que a cada uno suelen tocarle en suerte, incluso a los grandes escritores relativamente ignorados, como, duermo, trabajo, me enamoro de quien no debería, me caliento, me enfrío, me mido con mis pensamientos cuerpo a cuerpo, procuro no recordar demasiado todo lo que sé. En el punto menos pensado del desierto estará el oasis. Aún tengo la vida.