........................esta segunda inocencia
que da en no creer en nada.
Antonio Machado

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domingo, 15 de agosto de 2010

Algo se muere en el alma

Yo iba todos los días a jugar al mismo parque; quizá lo conozcan, el Parque Móvil de los Ministerios, no lejos de la Glorieta de Quevedo. Debía de ser en verano, porque ya iba al colegio, y por tanto si tenía la mañana libre es que era verano. Debía de ser en vacaciones. Un día había allí una niña. Yo sabía que era una niña, porque llevaba el pelo largo y falda. Jugábamos, imagino que lo mismo al balón que a la rayuela, al escondite o a la comba. Nos gustaban las mismas cosas, nos reíamos de las mismas cosas, hacíamos rimas inocentes con el apellido del vigilante del parque; nunca nos dijimos nuestro nombre, pero yo me levantaba todos los días pensando en mi compañero. Éramos, sencillamente, almas gemelas. Un día NO ESTUVO; pensé (esperé) que vendría al día siguiente. No vino, ni al otro ni al otro. Quizá sus padres se mudaron de casa, quizá oyeron hablar de algunos tipos que no iban por aquel parque exactamente a dar de comer a las palomas, y no la llevaron más... Como les dije, no sé ni su nombre, no nos hizo falta presentarnos, desde siempre nos conocíamos, yo creo. Después aprendí a hablar con voz grave, a fumar, a ser agresivo, a comentar los partidos de fútbol (bueno, esto último aún estoy en ello). Me he relacionado tanto, me han torcido tanto la vida y he torcido tantas. Pero nunca he vuelto a tener un compañero.

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