........................esta segunda inocencia
que da en no creer en nada.
Antonio Machado

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martes, 14 de septiembre de 2010


Curas de mi tierra

                   Hace años escribí este soneto; lo doy tal cual, aunque quizá hoy cambiaría o sustituiría el segundo verso. Parece que sabían mucho más de lo que yo pensaba entonces, incluso descontando las exageraciones del periodismo.

Perros de Dios que administraban penas
y culpas de las que nada sabían,
amargados canes que decidían
de salvación y perdición ajenas,
juzgando si eran malas o eran buenas
las gentes que en tanto les excedían,
y anegadas de angustia les pedían
el divino romper de sus cadenas.
Perros de Dios, qué cegados estábamos
buscando tantos años, tan en serio,
en su tormento la paz anhelada.
Pensando hoy, ¿a quién nos confiábamos?
Viudas locas, bichos de cementerio,
perros de Dios que no sabían nada...

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